Cuenta No.9406501 de Banca Serfin. Cuenta No.6550048684-6 de Santander Mexicano. A nombre de: Perros Guía Para Ciegos I.A.P.

¿Cómo se entrenan los perros guía?

Los primeros perros-guía que se entrenaron fueron de raza pastor alemán, pero al iniciarse la segunda guerra mundial muchos de estos perros fueron introducidos en el programa de las fuerzas armadas y enviados a las trincheras, por lo que empezaron a escasear. Ante la necesidad de seguir surtiendo de perros-guía a los invidentes, se comenzó a experimentar con otras razas.

Las diferentes razas de perros tienen características especiales que hacen que cada una de ellas puedan ser útiles al hombre. Para el trabajo de perro-guía había que reunir las siguientes características.

a)Tamaño aproximado de .55 Cm.
b)Alto grado de vivacidad cerebral
c)Ser sociable hacia los hombres y animales.

El Labrador Retriever y el Golden Retriever, demostraron poseer cualidades excepcionales. De carácter dócil, fácilmente adiestrables, en el que no aflora ninguna costumbre atávica que pudiera perturbar el buen desenvolvimiento de su trabajo. Sin timidez ni cobardía, demuestran seguridad ante circunstancias extrañas e imprevisibles y suficiente agilidad mental como para ubicarse en el momento preciso. Por su gran susceptibilidad deben de ser tratados con cariño ya que valoran muy especialmente todas las demostraciones de afecto de su amo.

Para el entrenamiento de perro-guía, son usados en su mayoría la raza Pastor Alemán, Labrador Retriever y Golden Retriever, aunque también se han entrenado, pero muy escasamente, Collies, Dálmatas, Doberman y varias otras. A la fecha existen varias escuelas de perros guía para ciegos en países como Sudáfrica , Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Suiza, y otros más. Estos países también cuentan con la legislación adecuada, además de otros muchos países que sin tener una escuela de perros-guía, tienen la suficiente conciencia humana como para permitirles el paso.

La mayoría de las escuelas de perros-guía, tienen su propio programa de crianza cuando nacen los cachorros no ven, no oyen o huelen, hasta la tercera semana empiezan a caminar, mover el rabo y distinguir personas; desde la tercera hasta la 16ª- semana de vida son las más críticas, ya que ahí se definirá su vida social con los humanos y animales. Los cachorros necesitan del amor y la disciplina de su madre hasta la séptima semana de edad.

Después se les hacen varias pruebas para examinar sus reacciones a nuevos sonidos, entornos extraños, nuevas experiencias, Etc. También aprenden a caminar con correa, sentarse por comando y recoger juguetes.

Desde la 12ª. semana se observan sus reacciones a vehículos en movimiento, cambios de piso, obstáculos colgantes, obstrucción completa del camino, peatones, etc. Todos los resultados son escritos para llevar un control de cada cachorro.

Una vez que ha sido cuidado por la familia adoptiva, a los 12 meses de edad aproximadamente, el perro debe regresar a las instalaciones de la escuela, donde empieza su entrenamiento formal para llegar a ser un perro-guía. En esta etapa con una duración de 4 meses, el perro aprenderá a obedecer comandos y desobedecerlos de forma inteligente cuando sea necesario. Primero se acostumbra a usar el arnés, indispensable para su trabajo y que los distinguirá de los demás perros. El arnés confeccionado con cuero, lleva una manija metálica en cuyas puntas se sujetan a argollas que se prenden del correaje. Esta manija debe ser de unos .45 cm. de largo y es de gran importancia, ya que es el medio de comunicación del perro a su dueño. El invidente siente a través del arnés los movimientos que haga el perro-guía.

El perro en su entrenamiento, primero aprende a jalar con el arnés puesto, luego tendrá que detenerse en las esquinas de las banquetas para que el invidente no se tropiece cuando suba o baje; después aprenderá a dar vuelta tanto a la derecha como a la izquierda. Cuando el perro haya aprendido esto adecuadamente, se le enseña a desobedecer inteligentemente. Esta desobediencia inteligente, es de vital importancia, ya que en muchas ocasiones el perro-guía deberá negarse a los comandos del invidente para salvaguardar la vida de ambos. El perro además, aprende a evadir obstáculos colgantes, aún cuando por su estatura no le afecten directamente, tales como ramas, cables, tubos, sombras comerciales, etc. Con los que el invidente podría golpearse la cabeza.

También si hay un obstáculo que obstruya toda la banqueta, deberá esquivarlo observar si no circula ningún vehículo por la calle, bajar la acera, pasar el obstáculo, volver a subir y continuar su camino. El perro-guía deberá dar siempre suficiente espacio al ciego para que no se tropiece con algún obstáculo.

Lo siguiente que aprende el perro, será a subir a transportes públicos, buscar algún lugar vacío para su dueño y permanecer quieto.

Encontrar puertas y escaleras por comando, comportarse en lugares públicos, tales como oficinas, restaurantes, tiendas y auditorios, etc. Para finalizar, el instructor se vendará los ojos y se guiará con la ayuda del perro. Esta será la prueba que determinará si el perro es apto para el trabajo que desempeñará como perro-guía.

Al invidente que solicita un perro-guía se le hace un estudio socioeconómico y un examen médico completo. Tendrá que tener nociones de orientación y movilidad y haber usado con anterioridad el bastón blanco. Después de ser procesada y aceptada su solicitud, deberá viajar a las instalaciones de la escuela y permanecer ahí por un mes. Durante este tiempo, el invidente y el perro-guía comerán, vivirán y dormirán juntos. El ciego no paga por su estancia comida, servicios, entrenamiento, ni por el perro-guía. lo único que debe pagar es el transporte de ida y regreso a la escuela.

En la escuela al invidente, primero se le asigna un perro-guía de acuerdo al temperamento y paso de ambos. Es muy importante que esta unión sea adecuada para obtener el máximo aprovechamiento de su trabajo en equipo. Luego el ciego aprende a sentir a través del arnés, los movimientos de su perro-guía. Bajo la supervisión de un entrenador, deberá desplazarse por las calles de la ciudad y llegar a destinos antes señalados con la ayuda de su perro-guía. Durante el entrenamiento adquirirá la confianza necesaria para usar un perro-guía y dejarse conducir con toda seguridad. Al finalizar el curso, se hace una pequeña ceremonia de graduación en la cual el invidente promete usar dignamente su Perro-Guía.

 
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