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Método
K-SAR
Por
David Rodríguez Carrasco.
Miembro del Consorcio Provincial Contra Incendios y Salvamento
de Huelva-España, Unidad Canina de Rescate.
El
motivo del presente es el análisis lógico, objetivo y técnico
de las diferencias más relevantes entre los métodos de rescate
canino en catástrofes K-SAR y Arcón, no sin antes realizar
unos comentarios generales que deben ser criterios unánimes
para cualquier sistema formativo y de intervención de equipos
caninos (entiéndase equipo canino, como binomio compuesto por guía-perro)
de salvamento en catástrofes.
Un método o
sistema para la formación e intervención de equipos caninos de
rescate en catástrofes debe ser aquel, que posee un proceso
formativo definido en su totalidad, perfectamente engranado con
un conjunto de técnicas conductuales aplicables (deben ser a su vez fructuosas e inocuas), que servirán para la
solución de problemas que vayan surgiendo en la enseñanza y
para el avance en el progreso del aprendizaje, ambas características
encaminadas a la consecución del objetivo determinado la
obtención de la máxima rapidez y eficacia en el desarrollo de
la búsqueda. Por supuesto un método jamás se puede considerar
como tal, hasta que no se encuentra culminado completamente,
demostrando que ha alcanzado las máximas cotas de los factores
nombrados anteriormente (máxima
rapidez y eficacia en la búsqueda), ya que si fuera
probable una mejor optimización, precisando nuevos cambios,
cabría la posibilidad a la hora de intervenir, de que una
persona sepultada con vida, quedase sin señalizar, falleciendo
en consecuencia por una terrible negligencia, al no explotar
totalmente el potencial del perro. Si hacer una breve reseña de
que en el método Arcón se demuestra de forma singular e
impactante, que se consiguen optimizar los niveles de motivación,
autonomía de trabajo y concentración en el can; parámetros
fundamentales estos, que inciden directamente en el grado altísimo
de rapidez y eficacia demostrados tanto en simulacros oficiales,
como en intervenciones.
La
utilización de un perro de rescate en varias disciplinas (como
por ejemplo en catástrofes y personas extraviadas en grandes
superficies), conlleva una merma considerable en el
rendimiento, además de una confusión formativa en el ejemplar
que no discierne de forma 100 % rigurosa, cuando señalizar o no
a las personas visibles. En el caso de las búsquedas en
espacios confinados (túneles,
huecos y laberintos que quedan después del colapso de algunas
estructuras, que pueden llegar a ser incluso de gran extensión),
zonas que también deben ser batidas; en multitud de ocasiones
quedan personas visibles (fallecidas
o con vida), aunque atrapadas, o simplemente son
rescatadores que después de avanzar durante horas, por sitios
ultra angostos y con escasa visibilidad, permanecen a la espera
de que equipos caninos de rescate verifiquen la existencia o no
de personas con vida sepultadas, ya que las visibles se
extraen en mayor o menor cantidad de
tiempo al ser rápidamente identificadas. Cualquier can que no
logre discriminar a las personas sepultadas de las visibles, señalizará
sin duda algunos de los casos que hemos expuesto, con la
consiguiente lesión a efectos del factor tiempo, respecto al
retraso de tener que sacar a los rescatadores de la zona, o con
la señalización de personas visibles; obvias interferencias en
la línea de atención y ruptura en el continuo desarrollo de la
búsqueda del perro. La súper-especialización es una
disciplina de dominio público que contribuye de forma esencial
al máximo rendimiento del desarrollo de una especialidad
Es
un craso error la utilización de un sonido como estímulo
discriminativo en cualquier sistema de rescate canino en catástrofes
para la detección de personas con vida sepultadas, por varias
razones:
-
No
siempre se producen estos sonidos en situaciones reales de
intervención. Incluso la persona afectada, puede
encontrarse inconsciente.
-
La
ubicación del sepultado, puede ser a gran profundidad, o
por las características del sepultamiento, en un lugar casi
o completamente insonorizado.
-
La
existencia de multitud de ruidos en la zona siniestrada, son
imposibles de ser controlados o evitados en su totalidad por
la Unidad Canina.
-
Cualquier
emisión de ruido desde la profundidad del escombro puede
ser interpretada como un sepultado, incluso el rascar o el
movimiento de un roedor, una tubería rota que gotea
intermitentemente sin una cadencia fija, etc… existiendo
infinitas posibilidades de generación.
Todo perro de
rescate en catástrofes ha de reunir unas aptitudes
independientemente del sistema por el que vaya a ser formado,
siendo estas homogéneas para todos los métodos. Han de ser
sociables, poseer fluidez de ladrido (para
una correcta señalización, sin ningún tipo de dificultad),
ser seguros, activos, poseer un acusado impulso de presa,
impulso de búsqueda e impulso exploratorio, además de algo
totalmente indispensable, rigurosidad y garantía de trabajo.
Aunque la formación de un ejemplar comienza siendo un juego,
esta se va transformando hasta llegar a convertirse en un
trabajo a desempeñar.
Por David Rodríguez
Carrasco.
Miembro del Consorcio Provincial Contra Incendios y Salvamento
de Huelva-España, Unidad Canina de Rescate.
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