LA HISTORIA DE
MI PERRO RUFFO
Enviado por:
Vanessa Domínguez.
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Esta es la historia de mi perro
Ruffo, quien sigue con nosotros y aún, nos da la
lección de vida y de un amor que solo ellos pueden darnos.
A Ruffo lo encontramos vagando en un mercado hace
más de dos años, herido, muy quemado, con una pata dislocada, con heridas sangrantes por todo su cuerpo. Es un cocker americano por lo tanto su pelo llegaba al piso, mugroso y lleno de
parásitos.
Ese día mi esposo y yo
habíamos ido a consulta con un médico que tiene su consultorio enfrente del mercado. Como
todavía no llegaba pasamos a comprar algunas cosas cuando el perrito era agredido por un" carnicero" en toda la
expresión de la palabra, ya que además de despachar la carne trataba de golpear al animalito indefenso con un machete. Entonces le hablamos
ofreciéndole algunas galletas. El perrito nos siguió asustado, le compramos croquetas y decidimos llevarlo a un veterinario para
después buscarle un hogar, si sobrevivía. Aprovecho para agradecerle a mi esposo por ese enorme
corazón y compasión que ha demostrado al aceptar mi espíritu de ayuda a esos hermosos animalitos. Bueno el caso es que el perro no confiaba mucho, nos
seguía un tramo y al salir del mercado se regresaba desesperado. Por fin mi esposo le puso su
cinturón en el cuello y así nos siguió sin necesidad de jalarlo, eso quiere decir que el animalito estaba acostumbrado a la correa. Cuando el veterinario lo vio, no nos dio muchas esperanzas, ya que estaba en una
situación muy deplorable.
Gracias
a mi esposo por ese enorme corazón y compasión que ha demostrado al aceptar mi
espíritu de ayuda a esos hermosos animalitos. Te
Amo!.
Empezamos su cura, primero con tratamientos para su piel tan lastimada, sus ojos, su pata, su cabeza, todo era cicatrices. Pero por dentro estaba peor, enfermo, sangraba por todos
lados; Yo creo que lo que me hizo quererlo más que nada era esa mirada tan llena de agradecimiento y de amor. Me hizo prometerle que lo
cuidaría siempre. Después de mucho tiempo y dinero, por fin empezó
a engordar y se puso precioso. Ahora todos lo quieren, pero lo más bello de ese animalito es su lealtad, su amor y su
mirada, es ¡Hermosa! y se que nunca va a olvidar esa promesa.
Yo creo que a los animales solo les falta hablar, pero por algo Dios no les dio ese don, ya que saben lo que sentimos, entienden muy bien cuando necesitamos el apoyo, el solo estar a nuestro lado, darnos una lamida o mover su cola.
¡Mejor aliento no podemos
tener!, nos acompañan en silencio en las buenas y las malas, habiendo que comer o no, nos cuidan, tienen ese sexto sentido de saber quien es bueno y quien no lo es. Ahora mi Ruffo esta
aquí junto a mi siempre, callado, con esa mirada preciosa. Ojala viva mucho tiempo con salud a pesar de las secuelas de ese maltrato recibido. Me da gusto poderle ofrecer una vida feliz, siempre esta conmigo, viajamos mucho, toda la familia lo quiere, y nunca me
arrepentiré de cada peso invertido en la salud de ni "bebe". Es el" segundo hijo" que tenemos, su hermana se llama Fanny y es una perrita Labrador de cuatro años. Son nuestros amores.
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Ese es mi perro querido, y esa es mi familia.
Mi esposo, Fanny, Ruffo y yo. :) |
Agradecemos tu historia
Vanessa Dominguez.
Manda
tu historia a contenido@mascotaazul.com
El
único propósito de esta columna es la de promover la cultura y
amor hacia las mascotas domesticas dando este espacio a los
dueños y amantes de los animales. Los autores de estas
historias son los únicos
responsables de su contenido.
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