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Un
buen trabajo
con un trágico final.
En estos días
estuve visitando algunas veterinarias, preguntando, observando,
transitando. Al llegar a una de ellas, tenían una ventana en la
recepción, esta daba hacia una sala, creo yo que era un quirófano
o sala se atención.
En ella tenían
equipo de quirófano y estaban atendiendo a una mascota que
venia de sufrir un accidente, la habían atropellado. La atendían
dos M.V.Z y un pasante; Todo marchaba bien, estaban tranquilos y
esperando ver las placas de Rayos X para poder seguir adelante,
sin dejar de perder atención en el paciente herido. Aunque
estaba casi inconsciente, estaba estable.
Yo, solo miraba
por el vidrio el trabajo que estaban realizando los veterinarios
y pensando -si yo fuera veterinario
estaría atendiendo casos así, que padre carrera es esta-,
de pronto me encontré en un programa de urgencias veterinarias
real; Los veterinarios empezaron a tomar equipo y hacer
movimientos rápidos de un lugar a otro y le llamaron a otro
veterinario, que estaba rebelando las placas, la mascota había
dejado de respirar.
Uno de ellos
estaba dando masaje y presiones en el tórax, el pasante conectándole
el oxígeno y otro más estaba ya inyectándole a la mascota
adrenalina. Llegó el otro veterinario con pasos rápidos pero
sin hacer movimientos raros para no despertar angustia con los
que estábamos ahí.
Trabajaron con la
mascota una y otra vez, los veterinarios estaban con la mirada
fija en ella y en cada una de las cosas que hacían para
revivirla. Todo fue inútil, la mascota no respondió. Uno de
ellos dijo que pararan, sus movimientos empezaron a bajar hasta
quedar quietos y con la cabeza mirando el piso. Después empezaron
a mirarse y hablar, creo yo, que tratando de dar una razón o
checar si hicieron algo mal, pero yo que vi desde afuera puedo
decir que estuvieron bien. Después trajeron las placas,
empezaron a verlas y entendieron que la mascota venia muy mal,
pero sus caras se veían decaídas, estaban tristes.
Al salir de ahí,
pude ver que en México tenemos veterinarios que aman su carrera
y que de ellos depende la vida de las mascotas, aunque a veces
las posibilidades de salvar la vida de su paciente estén
totalmente en contra de ellos y que esto los hace sentirse mal.
La mascota aun teniendo tres veterinarios que hicieron bien su
trabajo, el daño que recibió no le dio oportunidad de salir
adelante con su ayuda. Yo entendí que no todo es bello de esta
carrera y recordé porque no fui veterinario, creo que no soportaría
atender a una mascota con un resultado así. Pensé también en
el dueño o dueña de la mascota que iba a recibir la noticia, ¿Como
se iba a sentir?.
Con esto también
recordé que a veces nos sentimos seguros de soltar o de traer
sin correa a nuestra mascota cuando salimos, pensando que ella
nos va a obedecer siempre -si nosotros a
veces no obedecemos, ¿porque siempre nos obedecerá ella?-,
en este caso no se como habrá sido, pero si supe el final y no
fue nada agradable. Cuidemos a nuestra mascota al salir, que
salga con su correa siempre, así estaremos bajando las
posibilidades de que tenga un accidente con resultados tan trágicos
como este.
José Aranda
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